martes, 29 de mayo de 2012

EL “CREDO” DE BUDA



 

No creáis en nada simplemente porque lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos.
No creáis en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo crean.
No creáis en nada porque así lo hayan creído los sabios de otras épocas.
No creáis en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os lo inspira.
No creáis en lo que dicen las sagradas escrituras sólo porque ellas lo digan.
No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano.
Creed únicamente en lo que vosotros mismos hayáis experimentado,
verificado y aceptado después de someterlo al dictamen del discernimiento y a la voz de la consciencia.»

 BUDA

Ángel JABAMIAH

martes, 29 de mayo de 2012
Descripción 
La energía que debemos utilizar el 29 de mayo se llama Jabamiah y lleva el número 70. 
El ángel que se pone hoy a tu disposición tiene el nombre de Jabamiah y su principal virtud es la esencia llamada alquimia, que permite transmutar todos los metales y todos los procesos de nuestra vida en oro, es decir, en algo duradero. 
Pero el cambio debe iniciarse en nuestro propio organismo, así para que todo reluzca como el eterno metal, debemos poner en marcha los mecanismos que nos lleven a sanar. 
Si negamos la necesidad de una renovación, la codicia puede aparecer en nuestra vida. 
 
Plegaria: 
JABAMIAH: Verbo que produce todas las cosas. 
En el Principio, Elohim, El-Los-Dioses, el Ser de Seres, 
había creado en principio lo que constituye la existencia de los cielos y de la tierra. J
ABAMIAH: señor que produce todas las cosas, haz de mí el receptáculo vivo y consciente de tu verbo. Lléname, JABAMIAH, de tu presencia; 
de suerte que cuando el mundo me llame a la acción, sea tu fuerza la que actúe, tu voz la que ordene, 
tu divino genio el que construya. Regenera en mí, 
Señor JABAMIAH, todo lo que haya dejado de ser conforme a la ley divina y guárdame, 
Señor, de la vanidad de pensar que mis obras son mías cuando son tuyas. 
Permite, JABAMIAH, que las circunstancias sean propicias a la expresión de tu verbo, 
y pon ante mí a las personas adecuadas para que tu semilla fructifique en ellas. 
Y si mi trabajo es grato a tus ojos, llévame, Señor, ante el trono de Dios.